sábado, 14 de febrero de 2015

Pero si te hace feliz, tampoco me cuesta trabajo decir "Feliz día de San Valentín"




Hay gente que me pregunta que qué me parece la celebración del día de San Valentín. Yo digo que todo lo que sea celebrar está bien, pero me gusta más el modo en como se vive en algunos países de Latinoamérica, en los que no es el día de expresar amor solo a la pareja, si no a toda la gente que uno quiere, amigos y amigas, vecinos y vecinas, familia, compañeros de trabajo. Así que en América este día es una festividad más amplia, abierta a la colectividad, no tan centrada en la idea individualista del dúo. 

El acto de regalar algo a alguien es una tradición humana maravillosa, porque es una expresión de afecto, de agradecimiento, de intercambio. Lo que no me gusta es que haya que hacerlo en un día determinado; los cumpleaños, el día del Padre, el día de la Madre, el día de Navidad, el día de Reyes, el Aniversario de Boda. Son días marcados por los mercados para marcar socialmente la tradición de regalar algo a alguien, sea pariente, amante o amigo, según las pautas establecidas. 

Son días en los que se practica más el consumismo que la generosidad, por eso la publicidad nos bombardea con la idea de que "regalar es amar". Y es que en nuestra sociedadamar se ha convertido en un acto de consumo: "Si le quieres, demuéstraselo con colonia X", "Escápate con tu pareja: viaje romántico" (agencias de viajes, casas rurales, hoteles...) "Tarifa Dúo: porque el amor es cosa de dos" (telefonía móvil), "invitale a un menú romántico irresistible", etc.

Este acto de consumo está basado en la idea de que comprando, declaramos estar amando. Pero también unacto de demostración: "Si te compro esto es porque te amo", y de exhibición: "Me han regalado esto, luego soy amada".


Por eso más que pensar en la felicidad de los que son homenajeados en este día, yo me pongo a pensaren la cantidad de gente que está enamorada sin ser correspondida, que son muchos más que los que están enamorados y son correspondidos. 



Si, hay muchas parejas felices, pero también muchas inmersas en infiernos conyugales, pantanos de aburrimiento mortal, valles de rencores acumulados, y tormentas tropicales que arrasan con todo y acaban en ruptura. Son millones las personas que se divorcian, los que cometen adulterio, los que sufren maltrato de su pareja, son millones también los que en este día no están enamorados, pero tienen que hacer como si lo estuvieran. 


 Me pongo a pensar, entonces, en los millones de personas que en este día se sienten desgraciadas porque socialmente se les ha metido la idea en la cabeza de que quien no tiene regalo ese día es porque nadie le ama. Esos "desgraciados" van a tener, encima, que ver a los demás presumiendo de ser las elegidas o los elegidos por alguien (a la gente le encanta eso de recibir flores en la oficina delante de todo el mundo, como en los happy ends de las pelis románticas de la industria hollywoodiense). 


Al capitalismo le importa un bledo la soledad de la gente y la frustración que causa la idealización del amor como medio para alcanzar la armonía y la felicidad eterna. Lo importante es hacer caja y vender joyas, perfumes, tecnología, electrodomésticos, viajes y objetos de lujo que no se compran a diario.


Yo siempre me solidarizo con la gente que hace regalos todo el año, no solo cuando marcan las festividades comerciales. También me solidarizo con los que no hacen demostraciones de poderío amoroso el día de moda, y en cambio demuestran su amor día a día, apoyando, cuidando, y tratando de hacer feliz a su pareja. 


Así que creo que me gustaría más una fiesta para hacer regalos a la gente que uno quiere, y no necesariamente tener que comprarlos. Tiene mucho más valor algo que hemos hecho nosotros: poesías, cartas de amor, una cena cocinada por nosotras, bufandas tejidas a mano,  pulseras trenzadas con hilos, esculturas de madera talladas con nuestras manos, pasteles de chocolate cocinados en el horno, flores recogidas del campo, álbums de fotos decorados por nosotras mismas.... Nuestro ser, nuestra acción, nuestro tiempo, nuestra creatividad es lo que le da valor a los objetos que intercambiamos para demostrar que nos queremos. 

En definitiva, si se trata de celebrar, celebremos que estamos viv@s y nos queremos, y expandamos el cariño más allá de la pareja, que falta nos haría un poquito de amor a la comunidad en la que vivimos.

Hay mucho odio de fondo invisibilizado por los corazones rojos que inundan los escaparates; mucha desconfianza entre la gente, entre las clases sociales, las razas, los vecinos del barrio. Si dejásemos de ir a lo nuestro por un rato y nos dedicásemos a dar amor a los que más lo necesitan, el mundo sería mejor. 

Pero no; estamos comidos por nuestras frustraciones (vaya mierda de regalo, ¿por qué nadie me quiere?, nadie me sorprendió en la oficina, yo pensaba que me amabas...) y deseos de alcanzar unas metas utópicas, como por ejemplo, el matrimonio feliz, que son soluciones individualistas a la crueldad y desigualdad del mundo en el que vivimos. 


Ante el miedo a la soledad, el paro, la precariedad, el deterioro de las condiciones de vida que estamos sufriendo, y el destrozo del planeta, lo que nos ofrece la publicidad es el sueño de una pareja perfecta; amar entonces se plantea como un acto egoísta, escapista, de evasión. Y es que el amor romántico es un paraíso artificial individualista: el mundo puede estar en guerra, pero yo me refugio contigo en nuestra casa, con nuestro perro, nuestro coche, nuestra hipoteca. Así todo sigue igual, así seguimos yendo cada uno a lo suyo, en lugar de luchar todos unidos por cambiar lo que no nos gusta, por defender nuestros derechos, por acabar con el odio que provoca guerras, matanzas, opresión y violencia.  



En este día, más que nunca, es evidente que esa salvación a través del amor hacia una sola persona es una utopía individualista, y que es un espejismo ilusorio que desaparece al día siguiente, cuando todo sigue igual. Por eso la publicidad nunca apuesta por el amor hacia nuestros semejantes; para el sistema es siempre mejor que la gente siga la máxima del sálvese quién pueda, y búscate a alguien que te acompañe. 



San Valentín nos ofrece la posibilidad de olvidarnos, por un día, de este mundo que habitamos, para soñar con el amor romántico, imaginándolo, recreándolo o echándolo de menos.  Y nosotros y nosotras, hacemos como que nos lo creemos. 
Coral Herrera Gómez (14/02/20 12)

sábado, 31 de enero de 2015

Hoy es el gran día del cambio

"Es emocionante ver a un pueblo sonreír y hablar con voz de gigante", dice Pablo Iglesias

Miles de personas participan en la manifestación por el cambio con la consigna de "sí se puede"


Me hubiera encantando haber estado en Madrid, pero como no ha sido posible, desde mi humilde blog aporto mi granito de arena para alzar la voz y decir que "sí se puede". Basta de privilegiados, de tomadores de pelo, de sinvergüenzas, de incoherentes, de estafadores ... Hay un dicho que dice, siendo yo una atea, que "Dios aprieta pero que no ahoga". Los españoles ya estamos tan ahogados, que ni siquiera vamos a permitir  que nos aprieten ni un milímetro más. No queremos un Dioses  que nos quiera así. Hoy será un día que pasará a la historia. Y me siento orgullosa de ser una manipulable de PODEMOS, una tonta que no me entero de ná, que no sé de que van pero entro en su juego, que me encanta el riesgo y por eso me dejo llevar por el miedo que los de la "casta" intentan inculcarme. Sigo siendo socialista y me da igual que los que dicen ser mejor socialistas que yo, se permitan el lujo de decirme que no tengo ideología. Ellos sí que no la tienen, porque son meras marionetas que prefieren estar cieg@s, sord@s y que aceptan que en el PSOE o en la política todo vale. Much@s estamos dispuestos a asumir el riesgo.  TODO CAMBIA y ahora es el momento.

jueves, 1 de enero de 2015

Danza en contra de la violencia hacia la mujer

 Bailemos todos los días del año

“No hay nada más poderoso que el baile. Es contagioso, es sexual, te libera y nadie puede controlarlo. Por eso asusta. La mayoría de las mujeres no nos vestimos como nos gustaría. No vamos con libertad a cualquier sitio a todas las horas del día porque nos da miedo que nos ataquen, nos hagan daño, nos violen. Y cuando bailemos el día 14 la idea es romper esa jaula de patriarcado, de miedo, de intimidación en la que llevamos siglos metidas” 

Eve Ensler, 2013 




Deseos para el 2015


domingo, 30 de noviembre de 2014

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Toda mujer tiene algo de puta

La sociedad se ha convertido en la plaza donde se somete a la mujer al escarnio público cuando decide mostrarse tal y como es, expresando su sensualidad y deseos abiertamente. Puta es sinónimo de prostituta, mujer que cobra a cambio de sus servicios sexuales pero no todas las mujeres cobran. Puta le llaman a aquella mujer que decide pintarse los labios de rojo, que decide usar unas medias de encaje, que decide usar transparencias, que decide usar minifalda, que decide masturbarse, que decide tener sexo sin compromiso, que decide besar a quien le gusta; Pues si estas actitudes son características de una puta, entonces toda mujer tiene algo de puta.
El mundo está ávido de esas mujeres decididas, con personalidad, atrevidas, de mente abierta, mujeres seguras, extrovertidas y llenas de espíritu pero cuando una mujer hace lo que quiere (guardando las proporciones) aparece la doble moral de la que tanto nos quejamos pero hacemos parte; el hombre quiere una mujer que lo satisfaga pero si se comporta sin miedos y con los pantalones bien puestos para decirle al mundo lo que desean es tachada como puta, como un objeto sexual pero ellas también sienten y tienen el derecho a disfrutar de lo que desean y lo que quieren para sus vidas en cualquier ámbito tanto sexual como laboral y familiar.
Los hombres siempre están esperando tener una mujer para mostrar ante la sociedad y nos hemos encargado que la mujer ideal sea una madre abnegada, una esposa sumisa, una hija solapada, esa mujer intachable a la cual jamás se le relacionaría con algún acto carnal y es por culpa misma de las mujeres que el hombre las ha sometido a cumplir esos roles que aún son notorios después de 14 años de transcurrido del siglo XXI, porque muchas por ese miedo a ser tachadas de puta no expresan sus sentimientos y pensamientos libremente. Cada segundo en el mundo una mujer es victima de violencia, abuso o discriminación y aunque no hay ninguna razón valida tal acto, todos, hombres y mujeres deberíamos emprender acciones para que tales situaciones no ocurran mas y permitan la libre expresión de los deseos femeninos ante la sociedad.
Las mujeres de hoy en día no necesitan de un hombre para salir adelante ni para que las mantenga, son mujeres independientes que tienen los mismos derechos y deseos de un hombre y se consideran putas por disfrutar de su sexualidad libremente, pero las mejores putas son aquellas que se valoran más a sí mismas, que son capaces de tomar decisiones en pro de su bienestar, como sacar a un hombre de su vida que no le aporta nada bueno ni la complementa, que deciden acostarse con un hombre porque ellas quieren y no porque un hombre se los impone.
Hombres, valoremos a esas mujeres con personalidad, valientes y decididas a vivir su vida sin tapujos ni miedos a ser juzgadas por sentir y vivir como les plazca, en busca del placer y su satisfacción personal. Mujeres, atrévanse a expresar su sensualidad y sexualidad libremente, vivan con el corazón y sean las mejores putas, llenas de virtudes, deseos, pasiones y sentimientos que no le hacen daño a nadie más que  a sí mismas si no los viven a plenitud.