martes, 21 de julio de 2015

El valioso tiempo de los maduros


"Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…


Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.


Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”

Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño).

domingo, 12 de abril de 2015

“La religión de todas las personas debería ser la de creer en sí mismos.”

He decidido estar sola por un tiempo…





Soy de quienes piensan que las mejores cosas, momentos y personas, llegan por sí solos y cuando menos se planea. Creo firmemente que aquello que se da de manera natural, a su debido orden y tiempo, siempre crea lazos más fuertes y duraderos.



He decidido estar sola por un tiempo. Y con sola, no me refiero a aislarme de las personas, sino a aislarme del amor de pareja y las mariposas en el estómago, para concentrarme en mí y crecer como persona.

He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma.

Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma.

He decidido depurarme de lo que, y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas.

He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y mucho menos por vanidad, sino porque por amor propio, debo aprender a identificar cuando doy más de la cuenta y a cambio obtengo nada.

He decidido estar sola porque no hay nadie en este mundo que pueda hacerme más feliz que yo misma. Porque el verdadero amor comienza cuando yo me amo, y sólo entonces puedo amar verdaderamente a alguien más.

No he decidido estar sola por depresión, ni por amargada, ni porque rompieron cruelmente mi corazón, ni porque ‘’todos son iguales’’… y esto último recalcado puesto que no, no todos son iguales y tampoco yo lo soy, es por eso he decidido estar sola.

El hecho de que decida estar sola, no significa que cerraré las puertas de mi corazón; significa que esperaré el tiempo necesario hasta que esté preparada para volver a amar.

El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que me la pasaré todo el tiempo llorando; significa que disfrutaré al máximo cada emoción mientras pueda, pues a fin de cuentas, como leí alguna vez ”¿Cómo conocerías la felicidad, si nunca experimentas la tristeza?’’


El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que no tengo la madurez para tener una relación estable; significa que tengo madurez de sobra para saber que un amor sincero no se busca como un loco, sino que ambas personas se encuentran en el momento indicado y entonces todo surge.

He decidido estar sola, porque no hay peor cosa que una persona que le teme a la soledad. Porque estar sola no es ser una persona apática, sino una persona que aprende a conocerse a sí misma y de este modo se relaciona con personas que valen la pena.

Buscar a alguien para llenar tu soledad, es de las peores cosas que puedes hacer. Temer a la soledad, es la muestra más clara de miedo y disgusto hacia ti mismo, a quien eres. Es no saber que la felicidad se encuentra en ti, y no en otras personas u objetos.

Cuando estas con alguien sólo para no sentirte solo, terminas lastimando a esa persona y engañándote a ti mismo; porque no te unió a ella una atracción sincera y mucho menos el verdadero deseo de compartirle tu felicidad.

He decidido estar sola porque deseo sanar mis heridas, deseo rescatar mi esencia y construir mi propia felicidad para después compartirla con alguien más, que también se ame a sí mismo cuando está solo.

Quiero estar sola por decisión propia… porque pretender olvidar a una persona con otra, o pretender buscar consuelo al vacío que a veces se suele sentir, es el camino adecuado para terminar estando verdaderamente sólo, sin siquiera tenerte a ti mismo en el proceso.

Estoy sola porque sé que cuando vuelva a enamorarme, será de la manera más sincera… y no sólo por despecho o por miedo a mí sin ti.

Escrito por: Mayeli Tellez

sábado, 14 de febrero de 2015

Pero si te hace feliz, tampoco me cuesta trabajo decir "Feliz día de San Valentín"




Hay gente que me pregunta que qué me parece la celebración del día de San Valentín. Yo digo que todo lo que sea celebrar está bien, pero me gusta más el modo en como se vive en algunos países de Latinoamérica, en los que no es el día de expresar amor solo a la pareja, si no a toda la gente que uno quiere, amigos y amigas, vecinos y vecinas, familia, compañeros de trabajo. Así que en América este día es una festividad más amplia, abierta a la colectividad, no tan centrada en la idea individualista del dúo. 

El acto de regalar algo a alguien es una tradición humana maravillosa, porque es una expresión de afecto, de agradecimiento, de intercambio. Lo que no me gusta es que haya que hacerlo en un día determinado; los cumpleaños, el día del Padre, el día de la Madre, el día de Navidad, el día de Reyes, el Aniversario de Boda. Son días marcados por los mercados para marcar socialmente la tradición de regalar algo a alguien, sea pariente, amante o amigo, según las pautas establecidas. 

Son días en los que se practica más el consumismo que la generosidad, por eso la publicidad nos bombardea con la idea de que "regalar es amar". Y es que en nuestra sociedadamar se ha convertido en un acto de consumo: "Si le quieres, demuéstraselo con colonia X", "Escápate con tu pareja: viaje romántico" (agencias de viajes, casas rurales, hoteles...) "Tarifa Dúo: porque el amor es cosa de dos" (telefonía móvil), "invitale a un menú romántico irresistible", etc.

Este acto de consumo está basado en la idea de que comprando, declaramos estar amando. Pero también unacto de demostración: "Si te compro esto es porque te amo", y de exhibición: "Me han regalado esto, luego soy amada".


Por eso más que pensar en la felicidad de los que son homenajeados en este día, yo me pongo a pensaren la cantidad de gente que está enamorada sin ser correspondida, que son muchos más que los que están enamorados y son correspondidos. 



Si, hay muchas parejas felices, pero también muchas inmersas en infiernos conyugales, pantanos de aburrimiento mortal, valles de rencores acumulados, y tormentas tropicales que arrasan con todo y acaban en ruptura. Son millones las personas que se divorcian, los que cometen adulterio, los que sufren maltrato de su pareja, son millones también los que en este día no están enamorados, pero tienen que hacer como si lo estuvieran. 


 Me pongo a pensar, entonces, en los millones de personas que en este día se sienten desgraciadas porque socialmente se les ha metido la idea en la cabeza de que quien no tiene regalo ese día es porque nadie le ama. Esos "desgraciados" van a tener, encima, que ver a los demás presumiendo de ser las elegidas o los elegidos por alguien (a la gente le encanta eso de recibir flores en la oficina delante de todo el mundo, como en los happy ends de las pelis románticas de la industria hollywoodiense). 


Al capitalismo le importa un bledo la soledad de la gente y la frustración que causa la idealización del amor como medio para alcanzar la armonía y la felicidad eterna. Lo importante es hacer caja y vender joyas, perfumes, tecnología, electrodomésticos, viajes y objetos de lujo que no se compran a diario.


Yo siempre me solidarizo con la gente que hace regalos todo el año, no solo cuando marcan las festividades comerciales. También me solidarizo con los que no hacen demostraciones de poderío amoroso el día de moda, y en cambio demuestran su amor día a día, apoyando, cuidando, y tratando de hacer feliz a su pareja. 


Así que creo que me gustaría más una fiesta para hacer regalos a la gente que uno quiere, y no necesariamente tener que comprarlos. Tiene mucho más valor algo que hemos hecho nosotros: poesías, cartas de amor, una cena cocinada por nosotras, bufandas tejidas a mano,  pulseras trenzadas con hilos, esculturas de madera talladas con nuestras manos, pasteles de chocolate cocinados en el horno, flores recogidas del campo, álbums de fotos decorados por nosotras mismas.... Nuestro ser, nuestra acción, nuestro tiempo, nuestra creatividad es lo que le da valor a los objetos que intercambiamos para demostrar que nos queremos. 

En definitiva, si se trata de celebrar, celebremos que estamos viv@s y nos queremos, y expandamos el cariño más allá de la pareja, que falta nos haría un poquito de amor a la comunidad en la que vivimos.

Hay mucho odio de fondo invisibilizado por los corazones rojos que inundan los escaparates; mucha desconfianza entre la gente, entre las clases sociales, las razas, los vecinos del barrio. Si dejásemos de ir a lo nuestro por un rato y nos dedicásemos a dar amor a los que más lo necesitan, el mundo sería mejor. 

Pero no; estamos comidos por nuestras frustraciones (vaya mierda de regalo, ¿por qué nadie me quiere?, nadie me sorprendió en la oficina, yo pensaba que me amabas...) y deseos de alcanzar unas metas utópicas, como por ejemplo, el matrimonio feliz, que son soluciones individualistas a la crueldad y desigualdad del mundo en el que vivimos. 


Ante el miedo a la soledad, el paro, la precariedad, el deterioro de las condiciones de vida que estamos sufriendo, y el destrozo del planeta, lo que nos ofrece la publicidad es el sueño de una pareja perfecta; amar entonces se plantea como un acto egoísta, escapista, de evasión. Y es que el amor romántico es un paraíso artificial individualista: el mundo puede estar en guerra, pero yo me refugio contigo en nuestra casa, con nuestro perro, nuestro coche, nuestra hipoteca. Así todo sigue igual, así seguimos yendo cada uno a lo suyo, en lugar de luchar todos unidos por cambiar lo que no nos gusta, por defender nuestros derechos, por acabar con el odio que provoca guerras, matanzas, opresión y violencia.  



En este día, más que nunca, es evidente que esa salvación a través del amor hacia una sola persona es una utopía individualista, y que es un espejismo ilusorio que desaparece al día siguiente, cuando todo sigue igual. Por eso la publicidad nunca apuesta por el amor hacia nuestros semejantes; para el sistema es siempre mejor que la gente siga la máxima del sálvese quién pueda, y búscate a alguien que te acompañe. 



San Valentín nos ofrece la posibilidad de olvidarnos, por un día, de este mundo que habitamos, para soñar con el amor romántico, imaginándolo, recreándolo o echándolo de menos.  Y nosotros y nosotras, hacemos como que nos lo creemos. 
Coral Herrera Gómez (14/02/20 12)

sábado, 31 de enero de 2015

Hoy es el gran día del cambio

"Es emocionante ver a un pueblo sonreír y hablar con voz de gigante", dice Pablo Iglesias

Miles de personas participan en la manifestación por el cambio con la consigna de "sí se puede"


Me hubiera encantando haber estado en Madrid, pero como no ha sido posible, desde mi humilde blog aporto mi granito de arena para alzar la voz y decir que "sí se puede". Basta de privilegiados, de tomadores de pelo, de sinvergüenzas, de incoherentes, de estafadores ... Hay un dicho que dice, siendo yo una atea, que "Dios aprieta pero que no ahoga". Los españoles ya estamos tan ahogados, que ni siquiera vamos a permitir  que nos aprieten ni un milímetro más. No queremos un Dioses  que nos quiera así. Hoy será un día que pasará a la historia. Y me siento orgullosa de ser una manipulable de PODEMOS, una tonta que no me entero de ná, que no sé de que van pero entro en su juego, que me encanta el riesgo y por eso me dejo llevar por el miedo que los de la "casta" intentan inculcarme. Sigo siendo socialista y me da igual que los que dicen ser mejor socialistas que yo, se permitan el lujo de decirme que no tengo ideología. Ellos sí que no la tienen, porque son meras marionetas que prefieren estar cieg@s, sord@s y que aceptan que en el PSOE o en la política todo vale. Much@s estamos dispuestos a asumir el riesgo.  TODO CAMBIA y ahora es el momento.

jueves, 1 de enero de 2015

Danza en contra de la violencia hacia la mujer

 Bailemos todos los días del año

“No hay nada más poderoso que el baile. Es contagioso, es sexual, te libera y nadie puede controlarlo. Por eso asusta. La mayoría de las mujeres no nos vestimos como nos gustaría. No vamos con libertad a cualquier sitio a todas las horas del día porque nos da miedo que nos ataquen, nos hagan daño, nos violen. Y cuando bailemos el día 14 la idea es romper esa jaula de patriarcado, de miedo, de intimidación en la que llevamos siglos metidas” 

Eve Ensler, 2013 




Deseos para el 2015


domingo, 30 de noviembre de 2014